2008, el año en que arranca el IETU

Abraham Hernández Arellano Y Alejandro Jorge Guevara Perea

Nuevo Excelsior 12 diciembre 2007

Hay empresas no preparadas

Muchas empresas se preparan para esta temporada navideña, una de las mejores del año en cuanto a ventas se refiere; otras seguro alistan los últimos cierres fiscales y financieros del periodo. Pero lo que es seguro es que pocas empresas estarán listas para recibir el año con la entrada del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU), que arrancará el 1 de enero.

Se ha hablado mucho sobre este nuevo gravamen que tiene como fin aumentar la recaudación fiscal, una tasa única de 16.5 por ciento para todas las empresas, sean Pymes o transnacionales; algunos están a favor (los menos) y otros muchos en contra.

Hay sectores que podrían enfrentar dificultades al determinar y pagar una tasa de 16.5 por ciento, como el manufacturero, del autotransporte, los agronegocios, las instituciones financieras, como cajas de ahorro, Sofoles y sociedades financieras; las industria textil, del calzado, muebles, alimentos preparados y hasta empresas extranjeras que no podrán acreditar este impuesto en sus países de origen.

Se estima que la recaudación fiscal prevista tal como está aprobada la reforma, no superará uno por ciento del PIB, en función de las deducciones que se permitieron a algunos sectores en lo particular, sin embargo podemos decir que aproximadamente 98.8 por ciento de las compañías del país se verán afectadas, lo anterior por la sencilla razón que este porcentaje corresponde a las Pymes, ya que la aplicación de una tasa en niveles de 16.5 por ciento es elevada para los bajos márgenes de utilidad de la mayoría de las pequeñas y medianas empresas, principalmente de aquellas dedicadas a la manufactura cuyo margen de utilidad oscila entre el tres y cuatro por ciento.

Aquellos grandes corporativos empresariales tanto nacionales como transnacionales, a primera vista se verían poco afectados por la entrada en vigor de esta nueva disposición, ya que las tasas actuales que pagan del Impuesto Sobre la Renta (ISR) están por encima del IETU. En la realidad, dado que contaban con sistemas sofisticados de ingeniería fiscal y financiera, terminaban pagando tasas entre ocho y diez por ciento derivado de la habilidad en el uso de las deducciones fiscales.

Esto toma mayor relevancia según el giro del negocio, más que de su tamaño, ya que el impacto va acorde con el factor de subsidio acreditable que manejen, el nivel salarial de sus empleados y las partidas de activo fijo por amortizar en sus estados financieros. Por esto se estima que dentro de las empresas que menos se verán afectadas con el pago del IETU serán aquellas que más inviertan en activos fijos. Las de servicios u otras en las que la nómina sea un porcentaje importante de los costos, tendrán mayor afectación.

En este tenor, no menos importante es la afectación internacional, aún sigue pendiente el tema de la acreditación del IETU por parte de otras naciones, para evitar la doble tributación con México.

La situación puede poner al filo de la navaja algunas transacciones, pues debe de contemplarse la disminución de inversiones en el país.

Además, uno de los reflejos más palpables que podemos llegar a ver es el hecho de que muchas pequeñas empresas pasan de formar parte de una economía formal a una economía subterránea, empujados por la necesidad inmediata de la subsistencia.

Muchos anhelábamos una reforma fiscal que procurara la ampliación de la base gravable y no el empuje hacia nuevos impuestos sobre los contribuyentes cautivos. Desafortunadamente medidas como impuestos al consumo y ampliación de base gravable son acciones con poca retribución en cuanto a simpatía política se refiere. Habría que pensar en la necesidad de un equilibrio entre lo económico y lo político, que a la larga genere políticas más equitativas y a la altura de los entornos de competitividad empresarial mundial.

Abraham Hernández Arellano

Coordinador Académico de la Facultad de Economía y Negocios. Universidad Anáhuac del Norte

abraham.hernandez@anahuac.mx

El impacto se sentirá en varios sectores productivos

El Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) traerá un impacto en muchos de los sectores productivos del país. Se calculará aplicando la tasa de 16.5 por ciento para el ejercicio 2008, 17 por ciento para 2009 y 17.5 por ciento a partir de 2010, a la cantidad que resulte de disminuir de la totalidad de los ingresos percibidos (entiéndase efectivamente cobrados en los términos de la Ley del Impuesto al Valor Agregado), las deducciones autorizadas en esta Ley (efectivamente pagadas).

Los sectores que podrían enfrentar dificultades, por el IETU son agronegocios, instituciones financieras, textil, calzado, muebles, alimentos preparados y aquellos corporativos que aplican una consolidación fiscal. Al ser un impuesto de control, no reúne las características para ser acreditado en el extranjero por inversionistas que tengan establecimientos permanentes o empresas de inversión extranjera en el país, en todo caso se tendrán que modificar los tratados para evitar la doble tributación que tiene firmado nuestro país.

Mediante el decreto que se publicó en el Diario Oficial de la Federación el pasado 5 de noviembre, la Secretaría de Hacienda pretendió aminorar la agresividad del IETU en sectores importantes como lo son el del Régimen Simplificado (autotransporte principalmente) y la industria maquiladora.

El IETU contiene una enorme complejidad y causa desconcierto en su aplicación, ya que las empresas tendrán que convivir con este gravamen y con el Impuesto Sobre la Renta, lo cual provocará que valoren qué tanto se violen sus garantías, lo que conllevará a que éstos recurran al amparo.

¿El IETU es efectivo en términos de la recaudación tributaria?

La recaudación estimada por el IETU será 37 por ciento menor a la propuesta original prevista por la Secretaría de Hacienda. Para 2008, los ingresos por el nuevo impuesto serán de 69 mil 688 millones de pesos, según la Ley de Ingresos de 2008. Estos ingresos serán equivalentes a tan sólo 0.7 por ciento del PIB.

El motivo de la disminución en la recaudación estimada de este impuesto con relación a la iniciativa originalmente presentada por el Ejecutivo, se debe principalmente a las presiones ejercidas por los representantes de los diferentes sectores de la economía nacional, por la que se logró obtener el que uno de los principales conceptos de erogación en las empresas, como lo son los salarios y las cuotas de seguridad social, fueran reconocidos como una partida a considerar en el cálculo del impuesto, si no como una deducción sí como un crédito al impuesto resultante.

La aplicación de una tasa en niveles de 16.5 por ciento en el IETU es elevada para los bajos márgenes de utilidad de la mayoría de las pequeñas y medianas empresas, los márgenes de utilidad de éstas no permiten pagar bajo una base gravable tan amplia como la que tiene este nuevo impuesto.

El mayor impacto será para las compañías que tengan pasivos y en las que el gasto de previsión social sea elevado, debido a que ese impuesto no permite su deducción o acreditamiento.

Es importante señalar que el tributo podrá ser causante de una espiral inflacionaria, debido sobre todo, a que no está estipulado en la ley que las empresas deberán o no repercutirlo a los contribuyentes, como sí se especifica en la Ley del Impuesto al Valor Agregado (IVA). En todo caso, será decisión de cada empresa si repercuten el impuesto al consumidor, pues la Ley no los obliga a hacerlo o dejarlo de hacer.

La aplicación del IETU tendrá efectos negativos directos en las empresas, al haber sido diseñado con un alcance de corto plazo. Además existe el riesgo de que en el mediano plazo estos efectos negativos se trasladen a los trabajadores. A pesar de que la reforma fiscal ha sido promovida como una reforma que impulsará el empleo y atraerá inversiones, este nuevo impuesto va dirigido a recaudar más, sin embargo, existirán empresas cuyo efecto del IETU queda prácticamente nulo, como lo es en aquellas empresas cuya tasa del ISR efectiva esté por encima de la del IETU, lo anterior como consecuencia del acreditamiento que entre estos impuestos prevé la propia ley.

Es importante señalar que el marco legal del nuevo gravamen obliga al Ejecutivo a hacer un corte en el funcionamiento del mismo, para enviar al Congreso a más tardar en junio de 2011 un diagnóstico integral que analice la conveniencia de derogar el ISR que pagan las empresas para que tengan un gravamen único.

Alejandro Jorge Guevara Perea