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Enrique Quintana El Imparcial 16 noviembre 2007 |
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La definición de las reglas del juego para 2008 en materia económica ya casi está completa… salvo los salarios mínimos. La aprobación de la reforma fiscal con la implantación del IETU así como los ajustes que ha tenido en ámbitos como el de los inventarios o las maquilas, ha permitido a las empresas definir su perspectiva fiscal, para bien o para mal, pero con más anticipación que en otros años. También se conoció ya, 48 días antes de la conclusión del año, el monto del Presupuesto de Egresos para el 2008 y se sabe dónde y cuánto va a gastar el sector público durante el próximo año. También se conoció ya, 48 días antes de la conclusión del año, el monto del Presupuesto de Egresos para el 2008 y se sabe dónde y cuánto va a gastar el sector público durante el próximo año. Igualmente, el entorno económico general ya se ha anticipado en materia de crecimiento, inflación, tasas de interés, entre las variables más importantes. Así que prácticamente sólo falta una definición crucial para el próximo año: se trata del incremento que habrán de tener los salarios mínimos, que, tradicionalmente, se fijan en diciembre. Este aumento es relevante no por la cantidad de personas que obtienen esta percepción sino por el hecho de que el salario mínimo sigue siendo un referente económico fundamental en nuestro País. Se utiliza en decenas y decenas de leyes y reglamentos. Su empleo va desde la fijación de multas de tránsito hasta su uso como factor para calcular pagos de créditos al Infonavit o para determinar los topes de las cuotas al Seguro Social. Y además de todos los usos que tiene por ley, se convierte en un inevitable referente de las negociaciones sindicales. Son muy pocos los sindicatos que aceptan revisiones salariales con incrementos iguales o por abajo del mínimo. El aumento al mínimo es convertido por los sindicatos en su piso para negociar, pues de lo contrario, los líderes tienen la percepción de que pierden legitimidad. Entonces, cuando se negocian los salarios mínimos, en realidad no se están negociando los mínimos, sino más bien todo un conjunto de variables económicas para el 2008. Entonces, cuando se negocian los salarios mínimos, en realidad no se están negociando los mínimos, sino más bien todo un conjunto de variables económicas para el 2008. Por eso la relevancia de la cifra. La complicación particular que ese hecho le da a la negociación, ahora va a tener un extra. Pocos años como el que estamos terminando han sido tan tormentosos en cuanto al incremento de los precios de los alimentos, lo que motivó el disgusto de muchos sindicatos. Va a ser mucho más difícil que se acepte, así como así, una perspectiva inflacionaria de 3% y eso va a provocar una negociación más complicada. Ya le hemos comentado en varias ocasiones que el salario mínimo real promedio creció muy poco durante los últimos 8 años. El incremento nominal entre octubre de 2000 y de 2007 fue de 39.1% y el incremento del índice nacional de precios al consumidor fue de 35.8%. De modo que en los últimos siete años el alza real de los mínimos fue de apenas 2.4%. No ocurrió lo mismo con los salarios contractuales, que aumentaron en 47.1% en promedio con lo cual su aumento real en el mismo lapso fue de 8.3%. Aunque prácticamente ninguno de los grandes sindicatos, que integran la comisión que revisa los salarios mínimos, tiene trabajadores que ganen sólo el mínimo, saben que mientras más elevado sea el aumento, más alto será el piso para conseguir una revisión contractual con un mejor resultado. La inflación de este año estará ligeramente abajo del 4%, pero los incrementos en los precios de los alimentos estarán por arriba de ese porcentaje. La inflación de este año estará ligeramente abajo del 4%, pero los incrementos en los precios de los alimentos estarán por arriba de ese porcentaje. Por ejemplo, el rubro de pan, tortillas y cereales, aumentó en 8.8% en los últimos doce meses. De hecho, de acuerdo a los propios datos oficiales, el incremento de la canasta básica durante los últimos doce meses fue de 4.9%. Así que es muy probable que los representantes sindicales presionen para obtener un incremento a los mínimos del orden de 5%, lo que resultaría probablemente inaceptable para el Gobierno y para el sector privado. En otros años, la negociación de los salarios mínimos resultaba relativamente sencilla si se comparaba con la del presupuesto o con los cambios fiscales. Ahora, después de salvadas éstas últimas, es probable que el tema salarial se complique bastante más. Si los mínimos aumentaran en una cantidad equiparable a la canasta básica en el último año, entonces nada raro sería que en el 2008, las revisiones contractuales se ubicaran en niveles cercanos al 6%, lo que probablemente le pondría un nuevo piso -más alto- a la inflación en México. Es por ello que será muy difícil que se acepte ese porcentaje. Así que no lo quite el ojo a las reuniones de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, que amenazan sacar chispas.
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