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Fernando Pedrero El Universal 08 octubre 2007 |
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La Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), aseguró que a pesar de haberse aprobado la reforma fiscal, esto no deja a nadie satisfecho, ya que persiste hasta el día de hoy la sensación de que se perdió una valiosa oportunidad para concretar de una vez por todas una de las reformas más importantes para el avance del país. Advirtió que el contenido y los alcances de la misma “naufragaron entre el cálculo del costo político y la negociación de una reforma importante pero ajena a lo fiscal, la reforma electoral, que condicionó el resultado final”. Aseguró que el único beneficio que traerá consigo la reforma, y así lo reconocen las autoridades, es la generación de recursos adicionales al fisco, pero que dará oxígeno al país sólo durante dos o tres años, por lo que habrá que plantear otro paquete impositivo para atender las exigencias del desarrollo nacional. A través de su Editorial Pulso Industrial, la Concamin, que preside Ismael Plascencia, consideró que esta reforma no puede constituirse como auténtica y que el ajuste fiscal quedó lejos de las expectativas y de las necesidades del país. Advirtió que una política fiscal que aumenta la presión sobre las empresas, no contribuye a la creación de un entorno competitivo. En tal sentido, exigió a las autoridades definan a la brevedad el tratamiento que darán a las empresas, sobre todo a aquellas de mano de obra intensiva como las maquiladoras, cuyo impacto sobre el empleo, la generación de oferta exportable y el desarrollo local ha sido decisivo a partir de los años 90. El texto anticipa que dentro de tres años se volverá a abordar el tema fiscal, pero en esta ocasión se espera que se asuman los costos políticos que permitan tener una reforma que contribuya al crecimiento de la economía y al desarrollo del país.
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