|
|
|
Jeanette Leyva Reus El Financiero. 18 septiembre 2007, 05:20 hrs |
|
|
México, 19 de septiembre.- La reforma fiscal tendrá efectos negativos directos, principalmente sobre las empresas, al haber sido diseñada con una visión y alcance de muy corto plazo. Además, existe el riesgo de que en el mediano plazo estos efectos negativos se trasladen a los trabajadores. Aunque ha sido promovida como una reforma que impulsará el empleo y atraerá inversiones, para especialistas fiscales, los cambios aprobados son en muchos casos complejos y van dirigidos a recaudar más, pero sobre los mismos contribuyentes de siempre. Luis Liñero, socio del área de impuestos de Deloitte, explicó que aunque en materia del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU) los sueldos y salarios no son deducibles, sino acreditables, el complejo mecanismo diseñado hace que al final de cuentas las prestaciones oficiales y extra que otorga una empresa a su trabajador sean gravadas. Por ello, anticipó que en el mediano plazo las empresas decidirán integrar al sueldo las prestaciones que otorgan, pues no querrán pagar los “platos rotos”, con lo que el trabajador cubrirá el impuesto correspondiente, tributando así al fisco una mayor cantidad. El diseño realizado por las autoridades para supuestamente mitigar el impacto que tendría en el empleo no servirá, pues incluso algunas de las prestaciones marcadas en la Ley Federal del Trabajo, como la prima vacacional, la dominical, el aguinaldo y el reparto de utilidades, serán gravadas. También los vales de despensa y cajas o fondos de ahorro, por lo que las empresas pueden optar por incluir estas prestaciones en el salario. Errores Esa reforma cuenta con una visión en donde no se ataca el problema de fondo, pues se grava con dos nuevos impuestos a los contribuyentes cautivos; sin embargo, de trasladarse lo obtenido por la recaudación del IETU a la economía generará un círculo virtuoso, indicó Juan Carlos Izaza, socio del área legal de Deloitte. En conferencia de prensa, señalaron que uno de los errores de esta reforma es que sólo se premia a la inversión nueva —la que se genere a partir de 2008— y no se tomó en cuenta a las inversiones anteriores a 2007, pues sólo puede deducir hasta 50 por ciento. De acuerdo con Izaza, el IETU contiene una enorme complejidad y causa desconcierto en su aplicación, debido a que las empresas tendrán que convivir con este gravamen y con el Impuesto sobre la Renta (ISR), lo que provocará que los contribuyentes valoren qué tanto se violen sus garantías individuales. Lo anterior conllevará a que los contribuyentes recurran al amparo, situación que molesta a las autoridades hacendarias, pero esto es culpa de las iniquidades de las leyes. Liñero detalló que como se aprobó la reforma fiscal, el IETU se evaluará en 2011, pero pareciera que este impuesto quedará fijo a partir de 2012, lo que se puede convertir en un elemento que afecte la atracción de inversiones. Dijo que para que este impuesto sea “amigable”, es necesario que desaparezca el ISR, pues de lo contrario las empresas estarán pagando una doble contribución. Para hacer una reforma fiscal, se tiene que analizar todo el sistema tributario y no sólo unos impuestos. En opinión de los especialistas de Deloitte, el gravamen denominado Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IED) —antes impuesto contra la informalidad— sólo ataca a quienes hacen negocios, por medio del sistema financiero; es decir, a las personas que reciben el dinero y no a quienes lo depositan, lo que combate muy poco a la informalidad. Respecto a las reformas al Código Fiscal de la Federación (CFF), Izaza destacó la facultad que tendrán las autoridades hacendarias de no pagar intereses sobre el monto de devoluciones solicitadas por el contribuyente, si el proceso toma más de 40 días, debido a una revisión o auditoría para confirmar que es procedente esta petición, lo que calificó como una medida injusta. (Con información de l Financiero/APB)
|
|